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Entrevista a Eduardo Stein: el lavado de dinero tiene un poder corruptor enorme

Martes 6 Noviembre, 2012

 

Cambio Político entrevistó a Eduardo Stein, ex canciller y ex vicepresidente de Guatemala sobre la corrupción en Centroamérica.

CAMBIO POLÍTICO – Sobre la presentación de libro y el tema, coméntenos un poco…

EDUARDO STEIN – Bueno la Red de Centros de Pensamiento e Incidencia, somos unas 12 instituciones entre Guatemala y Costa Rica y todos los países intermedios. Uno de los objetivos es precisamente el poder producir propuestas de política pública tanto para gobiernos como para tomadores de decisión a nivel privado en temas de importancia crítica para cada región, en donde las instituciones del sistema de integración o no se meten o cuando se meten no dicen todo lo que deben decir, esto lo menciono porque son entes intergubernamentales que tienen ciertas limitaciones, no pueden ser tan claras si se trata de criticar la acción de los gobiernos o de señalar rumbos que deberían haber tomado y no lo hicieron o decisiones tardías y no lo hicieron.

Las instituciones que forman las redes no tienen ese problema, tenemos toda la libertad del mundo para decir lo que encontramos y sugerir lo que creemos que puede ser útil; el primer trabajo que hicimos fue sobre el impacto social de la crisis financiera mundial, porque todos los país a nivel de su agentes financieros, el ministerio finanzas, del banco central, el ministerio de economía, etc., muy rápidamente empezaron a trabajar sobre el impacto de esa crisis en el mundo económico de cada país, pero nada se estaba haciendo sobre las consecuencias en los sectores sociales.

De ese ejercicio y de todo lo que se estaba intentando en aquel momento en la región, las organizaciones detectamos que había un problema fundamental para el istmo centroamericano que era el crimen organizado en la región. En igualdad de circunstancias y las reglas de juego eran comunes para todos los países en esta inserción mundial, en este mundo tan interdependiente, teníamos problemas de desarrollo no resueltos desde hace mucho tiempo, sobre todo algunos países más que otros; pero teníamos un fenómeno nuevo que representaba y representa un lastre muy complicado para nuestro desarrollo regional, que es el quehacer del crimen organizado en centroamérica, que históricamente lo uso de corredor para la ilegalidad, pero dejamos de ser corredor hace mucho tiempo y nos convertimos en bodegas, y ahora en estación de servicio.

Somos como un gigantesco Seven-Eleven (N.E. gran almacén) para la ilegalidad digamos y más recientemente sobre todo con los laboratorios descubiertos en Guatemala y Honduras; ya somos un lugar de producción, ya centroamérica se reparte entre el trasiego de cocaína con la producción de droga sintética. Entonces como países si no nos esforzamos por una política compartida que involucre los mercados de consumo sobre todo Estados Unidos —que es el principal consumidor del mundo— y los países andinos que son lo principales productores de droga, nosotros no podemos aspirar a ser sociedades estables.

CP – ¿El fenómeno del crimen organizado va paralelo al narcotráfico o son lo mismo?

ES -El narcotráfico es uno de los negocios del crimen organizado. El tema para las instituciones de la Red es que la gente en su vida cotidiana no se percata del funcionamiento del crimen organizado, no es algo que lo sienta en su día a día; lo que siente en su día a día son los asaltos, extorsiones, los atropellos. Algunos países como el Salvador, Guatemala y Honduras tenemos los índices de homicidios por cien mil habitantes, que es la figura que la ONU vigila, más altos de América Latina, de hecho San Pedro Sula es la ciudad más peligrosa del mundo.

CP – ¿Es un crimen organizado nuevo o el viejo se adaptó?

ES – Digamos que el viejo se nutrió de las posibilidades que la globalización le brindaba. La lucha tan feroz que libraron los norteamericanos con el gobierno Colombiano en Colombia y más recientemente en México con el plan Mérida, lo que hizo fue producir un efecto vejiga -no sé como le llaman acá a los globos-, o sea que tu le aprietas acá y se infla el otro entiendo en términos como se llaman los globos o vejigas.

CP – Globos…

ES – Bueno tu en un globo le aprietas las puntas y se infla en el centro y eso es lo que nos ha pasado, en centroamérica de manera que no solo el crimen organizado ha aprovechado las ventajas de la globalización en tecnología de comunicaciones; en tecnología de transporte, en capacidad de fuego, si no además se ha diversificado. Lo que antes eran negocios fundamentalmente centrados en el narcotrafico y contrabando, ahora se han extendido al tráfico de personas, al trasiego ilegal de bienes culturales (piezas arqueológicas, tesoros coloniales) inclusive al trasiego de especies de animales en extinsión. En todo lo que lo que ve dinero el crimen organizado le cae, pero ¿qué hacen con las enormes ganancias que obtienen para poderlas disfrutar sin que los persigan las autoridades?

CP – ¿Tienen que legitimarlas?

ES – Efectivamente. En aquel estudio sobre el crimen organizado de centroamérica; nosotros recomendábamos que uno de los temas de política pública era seguirle la ruta al dinero y ese es el trabajo que más recientemente hemos hecho que vamos a presentar acá en San José. El tema del lavado de dinero, la legitimación de capitales, es que es un delito que no produce ríos de sangre, uno no oye las metralletas sonar cuando se lava dinero, es un delito que no es vistoso, llamativo, no daña físicamente a nadie en particular; el lavado de dinero no tiene víctimas personalizadas; pero tiene un poder corruptor enorme y el dinero que ingresa para ser lavado a los circuitos financieros centroamericanos termina infectando y emponsoñando las organizaciones financieras privadas, así como las organizaciones políticas. Hoy por hoy, no estamos seguros en algunos países hasta donde llega el financiamiento de las campañas políticas por parte del crimen organizado para garantizarse sus espacios de impunidad, y hasta donde llegan estas redes de legitimación de activos.

CP – Antes la movilidad social se daba por la educación, ahora es por el dinero, entendemos que la corrupción tiene que ver con esto, lo que está pasando es que la gente acepta sobornos porque el dinero se ha convertido en el gran mobilizador social…

ES – Digamos que como mecanismo combustible fundamental sí, pero tiene que ver sobre todo con el perfil demográfico de algunos de nuestros países. Honduras, el Salvador, Guatemala, Nicaragua en ciertas medida, también compartimos el mismo perfil demográfico, cerca del 70% de la población tienen 30 años o menos, somos países muy jóvenes y nuestras economías no le dan cabida a la cantidad de jóvenes que salen al mercado de trabajo cada año, casi medio millón de jóvenes entran al mercado trabajo cada año en centroamérica y nuestra economías solo alcanzan a acomodar entre 80 y 90 mil, o sea hay un gentío de jóvenes que no se logra insertar en trabajos legítimos y antes, digamos hace pocos años, la salida o se iban para el norte migrando ilegalmente o se metían a la economía informal. Ahora que se ha contraído la posibilidad de migrar a los Estados Unidos por una parte y por la otra las economías también se han contraído por las crisis internacional, desde hace unos años para acá los jóvenes se meten a lo ilegalidad y las pandillas son los que los acogen, en sociedades dislocadas que no tienen como recibirlos.

CP – ¿Hay una falta de políticas públicas para los jóvenes y para su inserción en la economía formal?

ES – Falta de políticas públicas, falta de salud económica bien gestionada y en algunos de los países una desigualdad, una inequidad muy grande a lo interno de nuestras sociedades.

CP – Una vez escuchamos decir que con el narcotráfico había dos posibilidades: o la cárcel o la muerte y que el dinero era algo pasajero. ¿No habrá una tercera posibilidad, porque existe la impunidad y pareciera que muchos la pasan muy bien por mucho tiempo?

ES – Quizás lo más trágico de esto es que en algunas de las sociedades centroamericanas, hay personas que prefieren disfrutar de este dinero ilegal aunque sea por poco tiempo, darse la gran vida, sabiendo que eventualmente los van matar, a una expectativa de vida mucho más larga pero más trabajosa. Lo grave de esto es la tentación de dinero fácil inmediato, que pone en las manos de hombres y mujeres jóvenes sin formación, oportunidades que luego se convierten en un tejido hermético del que no se pueden salir, si no muriendo o tienen que seguir delinquiendo.

CP – ¿Estamos cambiando de ser países de tránsito a países consumidores?

ES – Si en parte porque varios de los carteles están pagando en especie el tema del trasiego. También porque en México se ha dado una mutación al esquema del funcionamiento de los carteles, hasta hace pocos años el mecanismo fundamental era el control de las rutas y para eso se necesitaba poca gente. Por salvajes y crueles y sangrientas que fueran las formas de manejar esto, sin embargo seguían siendo operaciones de poca gente.

Ahora al diversificar sus negocios cambió el esquema de trabajo al control territorial, porque para hacer todo lo que hacen y caerle a todos los negocios que les caen, ellos necesitan el control del territorio y eso requiere mucha gente y requiere por lo tanto la contratación de un mundo de personas en áreas territoriales muy grandes, en el caso mexicano para que no se les escape ninguno de los negocios se entienden de cartel a cartel, todos los tránsitos sea de drogas sea de personas, sea lo que sea, y por eso es por lo que se están dando estas matanzas tan salvajes de grupos emigrantes centroamericanos ilegales, que es gente que no cumplió con el requisito del derecho de paso por el territorio en cuestión.

Por eso es que el asunto se está volviendo tan grave y por eso es por lo que en muchos casos, en la medida en que ya no es tan indispensable que la cocaína refinada que pase por américa central, están pagando en droga, no en dinero. La detección de pequeños laboratorios caseros, pequeñas cocinas que le llaman en algunos países, no era tan grave hasta hace poco, pero han encontrado ya depósitos enormes de elementos químicos que son precursores para la fabricación de droga sintética, tanto en Honduras como en Guatemala. Ya no se trata de diez o doce bidones o barriles o toneles, no sé como le llaman acá a estos recipientes…

CP – Barriles…

ES – …barriles, si no 2.500 barriles de precursores químicos, o sea que ya son operaciones industriales que se están iniciando en la región, somos no solo consumidores, si no productores. Eso genera desafíos de gobernabilidad que si no atendemos en todas las esquinas los brotes de ilegalidad que se dan y que infectan a la sociedad entera, vamos a una región ingobernable democráticamente, pero si gobernable criminalmente, o sea una narcoregión.

CP – Su opinión sobre esta idea más o menos nueva que anda por ahí de la legalización del consumo…

ES – Bueno el tema se plantea en marzo de este año, quizás la prensa se fijo solo en el aspecto de la legalización, pero en realidad el planteamiento que en su momento el presidente Pérez Molina de Guatemala adelanta y luego el presidente de Uruguay, ratifica, el presidente colombiano también, el presidente mexicano también; es que se revise la política que hasta ahora se ha mantenido en la lucha del narcotrafico, porque no ha dado resultado en nuestros países. Quizás en Estados Unidos si, uno puede ver las cifras y en efectos el consumo de cocaína en Estados Unidos ha ido descendiendo. Habrá que comparar cuanto se esta consumiendo de droga sintética, de crac y ese tipo de cosas, eso todavía no lo tenemos muy claro, pero como problema de salud pública si es claro que en Estados Unidos esta descendiendo el consumo de cocaína, pero ¿por qué no desciende entonces el trafico? ¿por qué seguimos nosotros como región con ese padecimiento encima? Además entre el Salvador, Honduras y Guatemala poniendo 40 muertos diarios, la mayoría vinculados con el narcotráfico, o sea que para nosotros no es solo un problema de salud pública, es un problema de seguridad ciudadana de mayor importancia y un problema de gobernabilidad de la mayor importancia.

CP – La pregunta como dirían en Guatemala del millón de quetzales ¿qué hay que controlar la oferta o la demanda?

ES – Yo diría que sin el ingrediente del control de la demanda nosotros no vamos a poder ser capaces de controlar la oferta, es decir, tiene que ser un juego de colaboración mutuas de todas las vías, no solo de dos vías. Nosotros necesitamos en este esfuerzo a los países andinos productores de drogas, necesitamos a México y necesitamos a Estados Unidos y Canadá. Sin una política común conjunta no salimos.

CP – ¿Es la militariazación, sacar los militares a la calle, una solución al narcotráfico?

ES – No. La formación militar no es para temas de seguridad pública, los militares están entrenados y formados para otra cosa Se ha echado mano de la capacidad militar en varios países porque la expansión tan grande de las actividades del crimen organizado, hace que la policía ya no se de abasto. Entonces entra a jugar el ejército de manera temporal, en condiciones extraordinarias, para apoyar normalmente en anillos externos de seguridad las acciones de la policía, pero es siempre el riesgo. En lo personal considero que el riesgo es demasiado alto para el beneficio que el ejército le brinda a la policía. De hecho lo que se vivió hace dos semanas en Totonicapan en Guatemala (N.E. matanza de indígenas a manos del ejército), es evidencia de ese riesgo tan grande; aunque no fue pues —por todos los informes independientes—, incluido el la Oficina de la Alta Comisionada en Derechos Humanos de la ONU, fue un hecho fortuito, no hubo una orden superior del Estado Guatemalteco de ninguna autoridad de hacer lo que hicieron, pero sucedió porque estaban donde estaban; el ejército nunca debería haber estado en funciónes de contención social.

CP – Si le parece cortamos este tema aquí, y nos gustaría hablar un poco sobre Guatemala, aprovechando que es guatemalteco y que conoce muy bien la realidad del país…

ES – Con mucho gusto, de Honduras, Guatemala, El Salvador, lo que quiera… solo de Costa Rica no me animo (risas).

CP – Vamos a empezar con una pregunta directa, un poco relacionada con todo esto que hemos hablado ¿es Guatemala un estado fallido?

ES – A mi ese término de estado fallido la verdad que no me resulta ni útil, ni conveniente, porque no describe formalmente lo que de verdad se necesitaba en la región. Un estado fallido es un estado que ha dejado de funcionar, nuestros estados siguen funcionando y como le mencionaba hace un rato, el tema es si funcionan democráticamente para cumplir con los servicios ciudadanos a toda la población, o si funcionan solo para servir a un grupo de la población a expensa de todas las demás.

CP – Un poco más fuerte el termino tal vez ¿es Guatemala un narcoestado?

ES – Todavía no, ninguno de los estados centroamericanos ha llegado a ese nivel. Un narcoestado, es un estado en donde las organizaciones criminales dedicadas al narcotráfico controlan todos los servicios públicos. Nosotros hemos visto índices de infección del Poder Judicial, del Congreso, del Poder Ejecutivo; cuando estuve en el cargo de vicepresidente de la República pudimos en efecto ver esa infección ocurriendo en la práctica, sobre todo a nivel de la policía nacional civil y de algunos otros servicios dentro del organismo ejecutivo y al ver que desde dentro del Poder Judicial no había la capacidad de renovarse a sí mismo para operar esa infección o esa limpia; fue que gestionamos con Naciones Unidas la Comisión Internacional contra la Impunidad (Cicig), para que desde afuera y con las destrezas de otros países que han luchado contra el crimen organizado, pudiéramos contar con un apoyo orgánico que fortaleciera la capacidad de persecución criminal.

CP – ¿Y está funcionando?

ES – Está funcionando, afortunadamente.

CP – ¿Es la impunidad el principal problema de Guatemala?

ES – Sin duda, uno de los principales. Precisamente porque habiendo índices elevados de corrupción, no somos capaces de construir casos de persecución penal eficaces que resulten en condenas efectivas, que detengan esa acción criminal organizada y que impidan o por lo menos minimicen mucho de lo que está ocurriendo ahora, que tiene orígenes en el conflicto armado interno.

CP – Se firmó la paz en 1996 y hasta la fecha siguen los reclamos, no se hizo la reforma agraria, por eso siguen reclamando que el acuerdo no se ha cumplido, ¿cómo esta eso ya son muchos años.

ES – Primero quisiera aclarar que el tema de las reformas agriaría no fue objeto de los acuerdos básicos, específicamente, no se negocio para una reforma agraria, pero sí para una transformación fundamental de servicios básicos en educación, en salud, en infraestructura, en seguridad alimentaria y en esto afortunadamente si ha habido avances. En donde está quizás el tema más delicado de insuficiencias políticas en el país llamado Guatemala, es que como sociedad no hemos sido todo lo eficaces, ni todo lo diligentes que deberíamos haber sido en enfrentar las desigualdades tan profundas que tiene nuestro país y en particular en lo que se refiere a las poblaciones indígenas guatemaltecas.

No quisiera referirme a casos personales, pero de alguna manera un gobierno logra avances significativos, el que sigue destruye todo lo que hizo el anterior y entramos en otro retroceso. Nos ocurrió en el área de seguridad alimentaria, nos ocurrió en el área de salud en los pueblos indígenas, nos ocurrió inclusive en la conflictividad agraria. Las cifras están ahí son públicamente comprobables, pero durante nuestra gestión resolvimos más de mil conflictos agrarios por la vía negociada, o sea hay caminos para hacer las cosas negociando, dialogando, logrando sistemas de solución mutuamente acordados, pero no tenemos continuidad en las políticas públicas de gobierno a gobierno.

CP – Esa desigualdad, esa inequidad, por ejemplo estaba leyendo sobre el programa hambre cero, que no despega, la desnutrición es severa incluso. ¿Qué está pasando?

ES – Sobre todo la desnutrición crónica infantil es el tema más delicado. Lo que veo es que en efecto si hay acciones públicas y eficaces para los problemas de hambrunas que se da en una especie de herradura de sequía que lleva más de 40 años de estar ocurriendo en el país, o sea si se ha logrado atender la necesidad de alimentos en la emergencia, eso se programa cada año. Lo que no se ha logrado ir resolviendo de manera sistémica son los hábitos de alimentación, sobre todo para las criaturas en lugares de baja ingesta calórica. No es solo porque no hay suficiente disponibilidad de alimentos, si no también por un tema cultural en donde las comunidades no alimentan bien a las criaturas, pero también en esto digamos en particular en lo que tiene que ver con desnutrición crónica infantil, los resultados no se ven si no hasta en unos cinco años a siete años. Tenemos que esperar para saber si lo que se está haciendo funciona.

CP – El acuerdo al que acaban de llegar con Belice para hacer un referéndum ¿estaría de acuerdo Guatemala a entregar alguna porción del territorio?

ES – El referéndum lo que va a dar como resultado en ambos países es si la voluntad popular accede a que el tema se vaya a una corte internacional y luego habrán de 6 a 10 años de litigio hasta que la corte llegue a un veredicto, pero lo importante del referéndum es que la población de Belice y la de Guatemala tienen que decir públicamente no solo si están dispuestos a que el tema se vaya a una corte internacional, si no también aceptar el veredicto de la corte.

CP – ¿Porque no simplemente los dos gobiernos decidieron llevarlo a la corte internacional?

ES – Porque en ambas constituciones existe la obligación de una consulta popular, entonces en el caso beliceño por constitución ellos no pueden revisar el tema territorial y en el caso Guatemalteco por constitución no se puede ceder ni una pulgada cuadrada del territorio que históricamente que Guatemala reclama. Habiendo habido en el camino durante la administración del presidente Jorge Serrano un reconocimiento a la autodeterminación del pueblo de Belice, Guatemala reconoce la existencia de ese país, lo que Guatemala no reconoce son los límites territoriales o digamos la extensión del territorio. Por eso es que era tan importante el poder pactar entre ambos gobiernos el que se celebrara, se celebre, el mismo día, al mismo tiempo, para que el resultado no afecte al otro, una consulta a la población.

CP – Lo importante es que hay una voluntad de resolver el diferendo…

ES – Sí, por fin gracias a Dios. Desde el momento en que siendo canciller de la República puse en las manos del gobierno beliceño la solicitud de que el tema se llevara a la OEA, que es el términos internacionales a quien corresponde. En este caso afortunadamente se logró negociar en el marco de la OEA este acuerdo para llegar a un referéndum. Este es un acuerdo indispensable, si no el tema no se va a resolver nunca.