RESEÑA HISTÓRICA

RESEÑA HISTÓRICA

FUNPADEM fue creada en 1988 en San José, Costa Rica. Su nacimiento fue impulsado por el Ex Canciller de este país don Rodrigo Madrigal Nieto y estuvo vinculado al proceso de pacificación de Centroamérica que culminó en 1987 con la firma de los Acuerdos de Esquipulas.

De 1988 a 1994 concentró su atención en apoyar iniciativas orientadas a la formación de una nueva generación de diplomáticos para la región centroamericana con vocación por el diálogo, por la paz y por la integración, en coordinación con el Ministerio de Relaciones Exteriores de Costa Rica que se concretó en el establecimiento del Instituto del Servicio Exterior Manuel María Peralta.

En el 2002 extendió su alcance a toda la región de las Américas; ya para el 2009, la Fundación se integró a diversas iniciativas globales vinculadas a las temáticas más estratégicas del desarrollo humano.

Ha realizado más de 60 proyectos, de los cuales alrededor de 25 han tenido impacto centroamericano. A través de dichas iniciativas ha cultivado fuertes relaciones con organizaciones de la sociedad civil, gobiernos locales, redes mundiales y continentales, medios de comunicación, gobiernos, academia, organismos internacionales, el sector laboral (incluyendo tanto sindicatos como organizaciones empresariales), así como entidades del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA).

NUESTRO LOGO

NUESTRO LOGO

El logotipo de FUNPADEM fue diseñado en 1995, y la figura central es una representación del Teatro Griego de Epidauro. La razón por la que escogimos este bello monumento de la civilización griega como elemento central de nuestro logotipo es porque el teatro griego tiene una relación directa con la democracia.

Este género dramático nació a finales del siglo VI A.C. y alcanzó su máximo esplendor durante la democracia ateniense. El teatro tenía una clara función social y cívica. Las obras conservadas atestiguan la profundidad del pensamiento griego sobre el ser humano.

El teatro griego tenía como principal finalidad hacer reflexionar al espectador sobre los problemas que atañen al ser humano, de manera que la representación de la obra sirviese de enseñanza. El espectador, al ver los trágicos sucesos que acontecen a los protagonistas, experimenta un sentimiento llamado catarsis (término acuñado por Aristóteles), que le purifica, sosiega sus pasiones negativas y le hace ser una mejor persona y un mejor ciudadano. Con ello, el teatro en Grecia no es solo una diversión o entretenimiento, sino que cumple una función de educación social.

En Atenas, el teatro estaba asociado a la democracia radical o democracia participativa, que es aquella que aglutina a todas las clases sociales con un mínimo de restricciones, lo cual implicaba la asistencia al teatro de todos los ciudadanos, tanto los asteios (urbanos), como los agroikos (rurales).

Uno de los géneros más importantes de la época fue la "tragedia". La relación de la tragedia con el régimen político (la democracia) se manifiesta en que esta ha permitido la parresía (libertad de palabra) y la isegoría (idéntico derecho a hablar en la asamblea).